lunes, 3 de diciembre de 2012

Preparando la Navidad


Día 1

Mando unos guasap a Gaspar y Baltasar, se está haciendo tarde y aún no sabemos cómo saldremos. Me contestan que nos juntamos en mi casa y salimos juntos, que vaya preparando el viaje.


Día 2

Voy a la agencia de viajes. Tres billetes para Belén para estas fiestas. Uf, la cosa pinta mal, según parece hay overbooking, hay mucho turista en palestina en estas fiestas para ver al Niño. Ya te digo, a eso vamos nosotros también.


Día 3

En la agencia me dicen que no hay aviones ni trenes, ni siquiera autobuses, pero nos han conseguido un viaje en camello. Menos mal, los pobres estaban preocupados porque con esto de los aeropuertos y aviones no nos habrían dejado pasar con los regalos. Y la verdad ir por el desierto, de noche, en un autobús, como que no nos hace gracia. Así que iremos más tranquilos. Queda el problema del alojamiento.


Día 4

Arreglar los papeles. Una suerte el tener enchufe, como somos los Reyes Magos no nos hace falta ni pasaporte ni visados.


Día 5

En la agencia me dicen que no hay ningún guía libre ni siquiera extranjero, pero que han mirado por ahí y me han encontrado una estrella que puede servirnos de norte y unas indicaciones en un mapa. No hay problema, Baltasar sabe de astronomía, podrá indicarnos el camino a partir de la estrella.


Día 6

Han llegado los otros, nos ponemos en camino. Todo va tranquilo. Los de Hamas han declarado una tregua.


Día 7

Por fin llegamos, es ya de noche pero no importa. La agencia de viajes, a pesar del overbooking, nos ha localizado un prado liso y suave cerca del Portal donde plantar nuestras tiendas, vamos de camping. Menos mal que es Noche…Buena, je, je.


Día 8

Qué jaleo. Los pastores van y vienen trayendo cosas, los turistas no paran de sacar fotos, estos japoneses están locos, los soldados andan por ahí poniendo un poco de orden en el tráfico de gentes. No hay forma de llegar al Portal. Desde lejos vemos el burro y el buey, pues sí que están, mire usted. Por suerte los regalos no se estropean.


Día 9

Todo sigue igual.


………


Día 19

Por fin hemos llegado al Portal, el Niño estaba despierto, Le dimos los regalos y ha sonreído, no sé si porque por fin se queda tranquilo. María y José son simpáticos, charlamos del tiempo y de la estrella que la pobre ahí se ha quedado esperando que acabáramos. Entre la agencia de viajes y Baltasar seguro que han hecho trampa con su magia.


Día 20

Nos volvemos a casa.


Día 21

Al llegar me voy a la agencia de viajes, les he traído unas fotos del Portal y del Niño de recuerdo. Para el blog.

viernes, 26 de octubre de 2012

domingo, 30 de septiembre de 2012

Mallorca

Mallorca es una islita del Mediterráneo de unos 100 km2. No me hace falta buscar información en las guías ni en internet sobre ella, pues es la isla que me vio nacer. 

Veranos calurosos de 30º C, inviernos templados a 10º C. Un litoral nordeste montañoso (Puig Mayor, 1300 m. aprox.) con acantilados y playas rocosas (playa Estellencs), siendo el resto de la isla más o menos llana (Sineu, Ariany). Toda la costa está rodeada de playas y calitas de aguas cristalinas (Es Trenc, Calo des Moro…). La gastronomía es mediterránea (sopas mallorquinas, ensaimadas, frito de matanzas, pa amb oli…). En el interior de la isla se pueden encontrar estupendos restaurantes de cocina tradicional, y en la costa, los mejores restaurantes de productos del mar. 

Por Lina  Bluu Leecc


Gracias, Lina. :)

jueves, 23 de agosto de 2012

Algo de Sevilla






La primera es la Plaza de España, la segunda es la Calle Sierpes entoldada en verano.
La Plaza se España la puedes poner en un fondo de pantalla del Pc.

lunes, 6 de agosto de 2012

Frases cortas


 
Repetir un viaje es recordar un sueño.

La felicidad se alcanza en el destino pero se prepara durante el viaje.

El viaje vale tanto como la ilusión con que se hace.

Viajar es tener esperanza, ir de turista es tener fe y pagar el viaje del hijo es tener caridad con tu mujer.

Viajar es pararse al borde del mundo y dar un salto.

Un viaje sin recuerdos no es un viaje, es un desplazamiento.

Salir de viaje es renacer un poco.

Viajar es mirar lo que hacen los demás, por eso, mirar lo que hacen los demás es un pequeño viaje sin moverse del sitio.

jueves, 19 de julio de 2012

La Mochila


Pues nada, ya veis, que era cuestión de ir de acampada unos días, un fin de semana, vamos, que todos se pusieron que si vamos, si estupendo, que si fenómeno y ya está montado el follón, que es que no se pueden tomar decisiones en plena juerga alcohólica. Y andando, tenía que ser andando, mire usted qué gracia, si yo lo más lejos que he ido andando es a sacar el coche del garaje.

En fin qué se le va a hacer los amigos son los que más daño te hacen, ¿no dicen que quien bien te quiere te hará llorar?, pues por ahí empiezan, por las acampadas andando. Que los amigos son los que más te joden y encima les tienes que dar las gracias. No veas qué aire más puro, cuando yo prefiero el “aire” del puro, ya te digo, y no veas qué buena el agua fresca del manantial, con lo fresca que está la del hielo del cubata. Pero ya se sabe que con tal de no quedarse solos, pues eso, que uno se embarca en estas cosas.

Lo primero fue comprar la mochila. Yo qué sé de mochilas, ¿no?, pero ya está dicho que para eso están los amigos. Que si tenía que llevar no sé cuantos bolsillos, que si las correas, que si grande, que si pequeña, que tenía que caberle yo qué sé cuantas cosas, que si bolsa arriba, que si aluminio, que si 20 litros, que si 40 litros, como si las fuera a llenar de güisqui, que resulta que no, que no es por eso lo de los litros. En fin que después de escuchar a todo el mundo y acabar con dolor de cabeza, les di la espalda, me acabé la cerveza y me fui al cortinglés a comprarla. Al menos sólo sería el vendedor el que me liaría y además luego podría echarle la culpa sin problemas que con los amigos queda uno mal.

Nada más probarla ya me dí cuenta que no, que o ella o yo, pero los dos no cabíamos juntos en este mundo. Vacía y todo y empezó a dolerme tooooda la espalda. Y no digamos cuando el dependiente empezó a mostrarme cómo se ataba aquello. Correas por todos lados, cómo podía tener tantas ataduras una cosa tan pequeña. Me sobraba tiras por todos sitios, trozos de cuero iban colgando por cada lado que miraba. Me daban en los brazos, en los codos, se metían por…, en fin por salva sea la parte.

Cuando el dependiente quedó satisfecho de atarme y tirarme y empujarme y apretarme, con una sonrisa que le partía la cara en dos, yo parecía una caricatura de prisionero cargado de cadenas. Y lo mismo me sentía, más liado que un trompo. Cadenas, o sea, correas, por los hombros, por las piernas, por la cintura. Hasta en la cabeza, digo no, o sí, yo qué sé. Y ahora era yo quien tenía ganas de quitarle al dependiente la sonrisita de cachondeo y partirle la cara en dos.

En fin, que entre una cosa y otra, me compré la mochila, ni idea de qué me compré, pero me la compré, y a casa. Ahora estoy liado con el relleno. Quiero decir que estoy viendo qué me tengo que llevar. Aquí tengo en la mesa todo lo que creo imprescindible y tampoco cabe. La mochila o yo.

Y eso que apenas pongo nada, total para un fin de semana que me voy al campo, llevo lo justo. He sacado un queso grande, un par de chorizos normal y picante, una pieza de jamón, dos paquetes de Bimbo, una bolsa gigante de patatas fritas y cinco bolsas de chucherías. Además puse una botella de güisqui (por si hay ambiente), otra de ginebra (por lo mismo y para variar que no sea siempre lo mismo) y otra de vodka, dos de cocacolas grandes, un par de cartones de tabaco y un pack de 12 latas de cerveza para el camino. Ahí están encima de la mesa y no veo forma de meterlo todo en la mochila.

Quiero decir estaba. Resulta que después de todo esto, con la cabeza dando vueltas, le pedí ayuda a la María para montarla. Para qué la llamé, la que me pudo armar, vio lo que había puesto allí y empezó a decirme de todo. Que para qué quería el güisqui (¿alguien comprende esa pregunta?) y todo lo demás, que dónde estaba el agua, que qué pasaba con la colchoneta, (¿la qué?), que si esto que si lo otro, que de qué iba, qué si era tonto o qué, que si…, uf, vaya bronca, menuda colección de diatribas en tan pocas palabras, qué dominio del lenguaje, chaval.

En fin que después de la bronca me largué despacito para no sufrir viendo como la María volvía a guardar todo de nuevo. Mi gozo en un pozo. Entonces, ¿para qué era eso de ir de acampada si no se podía pasarlo bien luego? En fin que ahora aquí estamos, la mochila y yo, listos para empezar la marcha que ni marcha ni nada de nada, la marcha es la del viernes por la noche, pero al parecer así la llaman también, qué gente más rara, y la mochila preparada por la María en el sofá a punto de cerrarla con la solapa abierta, carcajeándose.

¿Que quién había ganado?, ¿la mochila o yo? La María. Ten novia para esto.

miércoles, 4 de julio de 2012

El otro "sinpa"


El recinto es estrecho y agobiante, tan pequeño que no puede moverse. La chapa que lo contiene escasamente tiene algún que otro agujero, apenas una rotura o desgaste del metal, por donde el aire pasa con sufrimiento y por los que entra una tenue luz que no se alarga más allá de un palmo. Aunque de todas formas hay poco que ver.

Mueve las manos lo poco que le permiten las paredes y sólo alcanza a tocar chapa y más chapa caliente, las rodillas las tiene doloridas porque la postura le obliga a tenerlas apoyadas sobre el suelo del recinto. La postura forzada le tiene el cuerpo contorsionado e inmóvil, bloqueado.

Los ojos, agotados por la falta de luz, imaginan espacios sacados de los recuerdos, ven fantasías, sueñan realidades y no distingue ya realidad de visiones, ni siquiera sabe si lo que oye viene del ensueño o llega de fuera. Junto a él tiene un recipiente con agua y una bolsa de dátiles, los va racionando cuanto puede, que no sabe el tiempo que tienen que durarle y no puede ni desperdiciarlos ni quedarse sin ellos y ya están casi mediados.

Ignora el tiempo que lleva así, que ni tiene reloj ni podría mirarlo si lo tuviera, pero el encierro está siendo eterno. Un fuerte golpe en la cabeza le despierta. ¿LE DESPIERTA?, no debe dormirse, no puede dormirse. El lugar del golpe le duele mucho, es metal contra lo que ha chocado, y no está seguro de si estará sangrando. Retorciendo la espalda logra liberar el codo y así puede mover la mano que dirige entre dolores musculares a la zona dolorida. No parece haber líquido, no hay sangre, pero tiene, eso sí, una fuerte hinchazón, le va a doler durante mucho rato.

Oye ruido en el exterior y comprende que es ese sonido el que le ha despertado. Parecen ladridos, permanece inmóvil escuchando con atención. Debe tener cuidado con lo que ocurre fuera, cree que su existencia es desconocida y tiene que controlar su aparición. El rumor se aproxima, sí, son perros, pero antes de que estén lo bastante próximos se vuelve a alejar. Algún que otro ruido desconocido se produce, cosas arrastrándose, golpes metálicos, ¿voces?, todos lejanos.

Al poco rato, tras un silencio cuya duración no puede controlar, se vuelve a oír el sonido del motor. Un zumbido que le ha acompañado todo el tiempo, un ruido que se le mete en la cabeza, le bloquea los oídos, le retumba en los huesos. Un ruido que poco a poco acaba filtrando para poder escuchar los otros sonidos, un clinc rítmico de algo parecido a un tornillo, el rasponazo de sus zapatos al resbalar por la chapa, sus propios dedos moviéndose. Los sonidos que le han dado cobijo, que han sido su hogar las últimas infinitas horas.

Y vuelve a la rutina del espacio sin luz. Sólo tacto y sonido. Un universo limitado en percepciones y espacio, pero eterno en el tiempo. Y en dolores, que ya no sabe si son dolores reconocidos, o si sólo es su propio cuerpo el que busca sentir algo inventando sensaciones, inventando imágenes.

Está tan cansado que no sabe si se ha despertado, si sigue soñando, si todo es pura realidad distorsionada o si está muerto, pero el silencio se ha apoderado del entorno. Nada se oye, nada se mueve. No hay vibraciones en las paredes, no hay luz en los huecos de las chapas, los dedos adormilados no sienten más que el metal frío. Toca el recipiente del agua y bebe un sorbo que saborea largamente enjuagando la boca, se come dos dátiles, contados, y sigue escuchando. Por fin decide que todo está quieto y que nadie hay por las cercanías.

Se mueve lentamente para liberar los brazos doloridos. Las articulaciones le gritan chasqueantes. Los músculos, unos por la tensión acumulada, otros excesivamente relajados le duelen al intentar moverlos. La sangre cambia su circulación y las nuevas zonas regadas le punzan con rabia. Sudando por el sufrimiento logra al fin ponerse medio recto. Como puede, con las manos, con los dedos, hasta con las uñas, retira un poco la chapa del fondo hasta dejar un mínimo hueco por el que deslizarse.

Con cuidado sale del recinto procurando las sombras de la noche. Los ojos le molestan incluso con la oscuridad sin luna, poco a poco la luz se vuelve más tenue y empieza a ver. Con angustia supone más que ve un edificio con luces en la puerta. La vista se va aclarando lentamente y al fin lo reconoce como una especie de bar o gasolinera o ambas cosas. Cerca están los surtidores y junto a una pared ve un grifo goteando.

Ansioso curiosea alrededor y distingue unas señales cerca, se aproxima y comprueba una información que no comprende salvo por una palabra, la palabra, que ni sabe pronunciar ni sabe leer, pero cuyos trazos conoce a la perfección de tanto soñar con ella. MADRID 235.

Por fin. Las lágrimas inundan sus ojos, por fin. El sin papeles se aproxima con urgencia al camión que le sirvió de cobijo, saca del recinto carcelero un paquete en el que lleva, envueltos en alguna ropa, unos cuantos objetos que le dijeron que podría vender para empezar a vivir, acaba de un trago el agua que le queda y se come un puñado de dátiles. Con ellos en la boca se dirige al grifo que vio antes, bebe de nuevo con fruición, llena el  recipiente de agua y vuelve a la señal. Y desde allí sigue la flecha y empieza el camino, andando, escapando del pasado y en busca del futuro.

sábado, 23 de junio de 2012

Globos

                                                
                                                   
                                                     Miras arriba,
                                                     asciendes muy lento..
                                                     Te dejas llevar.
...
                                                     Te meces en el..
                                                     comienza tu sueño.
                                                     Tocar el cielo.

                                                     Y te relajas,
                                                     el viaje es largo.
                                                     Lo saboreas.
 DE MARIJOSE JAUREGI V.
Gracias Majo.

miércoles, 20 de junio de 2012

Soy un viajero

Al horizonte infinito
Busco caminos certeros
Del mundo desconocido,
Soy un viajero  

Buscando las maravillas
De lugares escondidos
Recorro viejos senderos.
Perdido entre los deseos
De un mundo desconocido
Soy un viajero  

Placer de cosas sencillas,
Ánimo de peregrino,
Goce de futuro incierto,
Caminando como un ciego
Del mundo desconocido,
Soy un viajero  

De vuelta a la antigua vida
Con sentimiento de exilio,
Los ojos mirando al cielo,
Busco recuerdos de sueños
Del mundo desconocido,
Soy un viajero


martes, 19 de junio de 2012

¿Lo conoces...?

No es de Cabra, ni está en Córdoba pero sí en España.



Foto proporcionada por Abel. Gracias.

martes, 12 de junio de 2012

Haiku encadenado





Tela de araña
Teje ja teja de tela..
La araña coja:
Vieja araña,
... teje un manto largo
que me cobije.

Del laberinto,
haz, manantial de amor,
de confianza.

Caliéntame.
Sácame este frio,
esta lucidez.



Por Marijose Jauregi V




Gracias, Majo. :)

Un viaje espæcial



El Capitán del Espacio abre cuidadoso la puerta. Al otro lado le espera un viaje lleno de peligros y eso le vuelve más precavido. Asoma apenas un ojo antes de encender la luz, todo está tranquilo, los marcianos aún no saben de su cuarto.

Calzado con su casco de plástico cubierto de pegatinas de Doraimon y llevando en la mano derecha su pistola de rayos con la bombilla encendida, el Capitán del Espacio se mueve sigiloso hasta alcanzar la nave que se encuentra junto a la caja de juguetes.

-Te ordeno que vayas a Baderán y me traigas la espada real- Se ordena el emperador al capitán.

- A la orden señor.- Se responde con la mano en saludo militar

La nave se eleva describiendo un amplio círculo mientras se refleja en el espejo del armario. La pistola láser se ha convertido en un cañón que se añade a ella. El Capitán del Espacio la pilota con maestría. SHUSHUSHUSHU. Pronto alcanza su altura de vuelo y queda lista para el viaje.

-Preparen la supervelocidad.

La supervelocidad se halla junto a su ojo izquierdo después de cerrado el derecho. La nave acelera sus motores IIIIIIIIIIHHHHHHNNN hasta que la supervelocidad surge de repente lanzando la nave a la distancia del brazo, SHUAAAHHHH. A partir de entonces siempre se mueve a la distancia justa del alcance. La nave se desplaza a toda velocidad dando vueltas sobre el eje y girando en curvas imposibles.

Pronto se acercan al primer peligro y se hace necesario un giro brusco para evitar un meteorito – Oh, señor, ese ha pasado cerca-, -Atentos todos al campo de asteroideees- Se grita en susurros. FIUUUUuuuuPUMMM, un asteroide es destruido por la pistola-cañón láser y un montón de escombros de Lego siembra la silla sobre la que han caído. La nave gira dando vueltas boca abajo, colándose por entre las patas de la mesa, siempre esquivando los meteoritos, hasta que logra escapar del peligro.  

-Mi capitán campo superado.- El capitán sigue mirando la nave que corre al final del brazo SHSHSHSHSHSHSHSH -Vale, sigamos para Baderán.

-Luis, acuéstate que ya es tarde.- Pero el Capitán del Espacio no reconoce la voz, es solo la madre de Luis.

Pronto llegan a las proximidades del destino y, HHUUAAAHHH, la nave vuelve a su velocidad normal quedando a medio camino del brazo, ahora se vuelve más manejable, por suerte porque los peligros no han terminado y hace falta toda la maniobrabilidad de que es capaz el brazo.

-Mi capitán, estamos llegando al mar de los piratas.

-Muy bien, alerta todo el mundo.

Y antes de darse cuenta el barco pirata le ataca desde la trasera de la cama donde había quedado escondido desde la última vez. Todos los cañones le lanzan una andanada y la nave es alcanzada, PLASS –Nos han dadoooo-, y desciende dando vueltas en picado hasta que se estrella contra la alfombra.

-Superman, ayúdameee,- grita en voz baja el Capitán del Espacio.

En la mano derecha aparece volando Superman que había estado descansando sobre la colcha.-Dejádmelos a mííí.- IIIAAAAAAHHHH….. PUM, un puñetazo de Superman acaba con el barco pirata que vuelca –Auxilio, Socorro- los piratas se ahogan en las baldosas o en la alfombra y algunos debajo de la cama, pero Superman los deja para recuperar la nave.

Sin embargo no tiene tiempo de llegar a ella pues en la mano izquierda aparece el dragón de fuego, que le lanza un aliento llameante FFFSSSSHHH, que lo lanza por los aires de nuevo a la colcha. Por suerte el Transformer Optimuspraim que había escuchado la petición de auxilio del Capitán del Espacio está cerca, en la caja de juguetes y echa una mano en la lucha contra los enemigos. Surge volando por la derecha, -Este es míiíooo-, disparando sus cohetes, PIUM, PIUM, PIUM, que dan en la cabeza del dragón. Luego lo agarra con sus puños de metal y le arranca las alas- Toma esto, CHASS, y esto CHASS- que caen una a una encima del barco pirata mientras el cuerpo, IAAAHHH, es lanzado a la lejanía del infinito bajo la mesa.

-Venga, Luisito, que es muy tarde, cielo- insiste la madre de Luis, pero ni el Capitán del Espacio, ni Supermán, ni Optimuspraim la pueden escuchar y siguen con su viaje lleno de peligros y enemigos hasta que consigan la meta.

Finalmente gracias al apoyo de Supermán y de Optimuspraim el Capitán del Espacio puede recuperar su nave y dirigirse al castillo, junto al armario, pero el vigía le avisa –Capitán el castillo ha sido conquistado por los marcianos- antes de que los descubran, y ahora tienen que recuperarlo para poder coger la espada real.

La nave se acerca volando bajo. Un disparo FFUUSSHHH de la pistola-cañón láser derriba una torre del castillo y una lluvia de bloques de Lego se extiende por el suelo. Del castillo intentan disparar flechas y cañones, pero la nave se retuerce en giros que hacen enroscarse al Capitán del Espacio y evita que ninguno le dé.

Un nuevo disparo. FFUUSSHHH, y la otra torre cae también deshecha en bloques de Lego. La nave da una última pasada a ras del suelo y deshace por completo el castillo, los legos volando por los aires y los marcianos de plastilina huyendo, mientras, CHAS, CHAS, CHAS, Optimuspraim los aplasta contra el suelo.

Al fin los marcianos caen derrotados y Optimuspraim queda al mando del castillo de Baderán, -Te dejo al mando, ten cuidado que no lleguen más marcianos-, -No te preocupes Capitán que yo me encargo de todo-, y el Capitán del Espacio se lleva la espada real de vuelta al emperador que está en la cama.

Esta vez no tienen que pasar por el mar de los piratas porque ya están derrotados ni hay dragones que les persigan que acabaron con él, así que la nave vuela haciendo cabriolas por encima de la cabeza del capitán rozando su casco de Doraimon y cruzando el hiperespacio. Cuando llegan de nuevo al campo de asteroides, es Supermán esta vez que acompaña a la nave, quien de un puñetazo deshace en pedazos el último bloque de legos. CHHHAAASSS.

Por fin la nave llega de vuelta. Aparca junto a la caja de los juguetes y el Capitán del Espacio coge a Supermán y a Optimuspraim para llevarlos consigo. Ha llegado la hora de ver al emperador y rendir cuentas. El Capitán del Espacio se recuesta en la almohada y pasa a informarse al emperador. –Mi Señor, Supermán me ayudó contra el barco pirata-, se dice el capitán al emperador -Oh estupendo, estupendo, gracias, Supermán- se dice a su mano derecha, - Y Optimuspraim me ayudó con los marcianos-, se insiste al emperador, -Gracias, gracias, muchas gracias-, y el pueblo aplaude a los héroes –Bieeeennnn, consiguieron la espaaaadaaaa. OOOAAAAHHHH.

Y ya solo quedan Supermán y Optimuspraim que van volando y dando vueltas uno junto al otro, SSSSAAAHHH, UUUAAAHHH.

Al poco rato, la madre de Luis nota que no se oye ningún ruido desde el cuarto y abre la puerta con precaución. El capitán está dormido con los muñecos al lado. La madre entra, le quita el Transformer lleno de aristas y salientes que le pueden hacer daño, recoge los bloques de lego de junto a la cama para que no le molesten si se levanta por la noche. Le quita al Capitán del Espacio el casco de Doraimon con cuidado de no despertar a Luis que apenas se revuelve un poco. Le da un beso en la cabeza y le termina de arropar.

Luego sale silenciosa de la sala. 

¿Hay viaje más barato que la imaginación de un niño?